Video, color sonido
Duración: en loop
Cuando internet apenas balbuceaba, pasaba horas a la deriva en salas de chat, leyendo los intentos de desconocidos por vincularse con otros.
De esas observaciones nació una videoinstalación, a partir de la que quise abrazar aquellos mensajes perdidos con el canto de las ballenas, que también lanzan sus voces al abismo, buscando encontrarse en la inmensidad del océano.
Hoy, cuando una nueva marea, la de las inteligencias artificiales, vuelve a alterar la forma en que nos vinculamos, me conmueve recordar la ternura de ese gesto humano:
mirarse a los ojos, sin interfaz, sin algoritmo. Simplemente estar.

Exposición en Museo Mar, Argentina (2025)

